Y ahí comenzó mi relación con este misterioso alfajor. Inmediatamente le encargue que me compre uno, al igual que le pido ocasionalmente a aquellas personas que viven en la zona sur del gran Buenos Aires.
No es que su sabor sea excelente, ni mucho mejor que otros suculentos alfajores llenos de cuan dulce y chips encontraron por ahí. Y mucho menos rico también que alfajores considerados Premium como Havana y Cahafaz.
Aunque haya salido campeón en un mundial de alfajores organizado por argentinos en Internet donde competían 12 alfajores en zonas de 4 organizadas por especialidades este galardón, de alfajor de alfajores, es un poco exagerado. Probablemente influido por la nostalgia y lealtad de sus consumidores aunque tengo que admitir que su calidad, un elemento diferenciador, y por sobre todo la historia del alfajor tienen mucho encanto.
Capitán del Espacio es un alfajor que solo se consigue en kioscos de la zona sur. Es probablemente el alfajor mas consumido en las localidades de Quilmes, Lanus, Avellaneda y Lomas de Zamora. Pero casi que no se consigue fuera de estas. En capital Federal son contados los lugares que los venden. En Internet los fanáticos se facilitan la información de los puntos de venta fuera del sur del conurbano. Algunos kioskeros, ya cansados de que les pregunten por este alfajor, cuelgan en sus ventanas carteles con la leyenda “No tenemos Capitán del Espacio”.
Y no es que no se molesten en conseguirlos, sino que la marca de este misterioso alfajor no da a basto con la producción que lógicamente vende en su totalidad, ni se interesa en ampliar una distribución fuera de su actual zona de reparto.
Don Ángel Pascalis preside la marca de alfajores con mas de 40 años de trayectoria en una pequeña fabrica en la calle Gran Canaria en un alejado barrio del partido de Quilmes. Y a el no le interesa la publicidad. Lo han intentado contactar varias veces (incluido Chiche Gelblung) y siempre dijo que no. Es que Capitán del Espacio trabaja desde hace varios años en su máxima capacidad y vende siempre la totalidad de su producción. La expansión de la marca no esta en sus planes.
Don Ángel, uno de los fundadores y actual dueño, ha logrado posicionar la marca entre las mas consumidas del país. Detrás multinacionales como Kraft y Terrabussi, y alfajores de la talla de Jorjito y Guaymayen se posiciona el Capitán del Espacio, el preferido de los habitantes de la zona sur del conurbano.
El porque del nombre del alfajor también tiene sus misterios sin resolver. Hay quienes dicen que se inspira en la canción de Luis Alberto Spinetta “El Anillo del Capitán Beto” y hay quienes suponen que el nombre alude a la guerra espacial que hace 40 años se disputaban Estados Unidos y la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas o URSS y que con ironía ganaba el alfajor.
El antimarketing, o el marketing sin marketing como dice Brand Hijak, es una de las claves del éxito de esta marca. Yendo en contra de lo que cualquier profesional del marketing y la comunicación diría, el Capitán del Espacio construyo su éxito, casi sin saberlo, a través de la teoría del marketing del deseo. No responder instantáneamente a la demanda, aumenta el deseo y ese deseo fortalece la demanda. Y eso es un poco lo que me pasa a mí. Lo mismo que pasaba con los alfajores Havana cuando solo se conseguían en Mar del Plata ahora pasa con el Capitán del Espacio. Su calidad de exclusividad los hace deseables. Por eso pido cada tanto a las personas que andan por la zona sur que me traigan cuando vengan al otro lado de la capital uno de esos. De sabor dulce de leche o chocolate (sus únicas dos versiones) da igual. Lo interesante no es el sabor sino el misterio. Como dicen sus fanáticos: Los alfajores Capitán del Espacio no son para cualquiera.