sábado, 16 de octubre de 2010

Misterioso Capitán del Espacio

Estoy seguro que la mayoría de las personas que lean este post nunca hayan comido uno. Incluso algunos no deben tener ni idea de que estoy hablando. Yo recién los conocí hace un par de años cuando una compañera de trabajo, en una pasantía en el hotel Broadway, se morfaba uno y ante mi cara de sorpresa me preguntó: ¿Qué, nunca te comiste un Capitán del Espacio?
Y ahí comenzó mi relación con este misterioso alfajor. Inmediatamente le encargue que me compre uno, al igual que le pido ocasionalmente a aquellas personas que viven en la zona sur del gran Buenos Aires.
No es que su sabor sea excelente, ni mucho mejor que otros suculentos alfajores llenos de cuan dulce y chips encontraron por ahí. Y mucho menos rico también que alfajores considerados Premium como Havana y Cahafaz.
Aunque haya salido campeón en un mundial de alfajores organizado por argentinos en Internet donde competían 12 alfajores en zonas de 4 organizadas por especialidades este galardón, de alfajor de alfajores, es un poco exagerado. Probablemente influido por la nostalgia y lealtad de sus consumidores aunque tengo que admitir que su calidad, un elemento diferenciador, y por sobre todo la historia del alfajor tienen mucho encanto.
Capitán del Espacio es un alfajor que solo se consigue en kioscos de la zona sur. Es probablemente el alfajor mas consumido en las localidades de Quilmes, Lanus, Avellaneda y Lomas de Zamora. Pero casi que no se consigue fuera de estas. En capital Federal son contados los lugares que los venden. En Internet los fanáticos se facilitan la información de los puntos de venta fuera del sur del conurbano. Algunos kioskeros, ya cansados de que les pregunten por este alfajor, cuelgan en sus ventanas carteles con la leyenda “No tenemos Capitán del Espacio”.
Y no es que no se molesten en conseguirlos, sino que la marca de este misterioso alfajor no da a basto con la producción que lógicamente vende en su totalidad, ni se interesa en ampliar una distribución fuera de su actual zona de reparto.
Don Ángel Pascalis preside la marca de alfajores con mas de 40 años de trayectoria en una pequeña fabrica en la calle Gran Canaria en un alejado barrio del partido de Quilmes. Y a el no le interesa la publicidad. Lo han intentado contactar varias veces (incluido Chiche Gelblung) y siempre dijo que no. Es que Capitán del Espacio trabaja desde hace varios años en su máxima capacidad y vende siempre la totalidad de su producción. La expansión de la marca no esta en sus planes.
Don Ángel, uno de los fundadores y actual dueño, ha logrado posicionar la marca entre las mas consumidas del país. Detrás multinacionales como Kraft y Terrabussi, y alfajores de la talla de Jorjito y Guaymayen se posiciona el Capitán del Espacio, el preferido de los habitantes de la zona sur del conurbano.
El porque del nombre del alfajor también tiene sus misterios sin resolver. Hay quienes dicen que se inspira en la canción de Luis Alberto Spinetta “El Anillo del Capitán Beto” y hay quienes suponen que el nombre alude a la guerra espacial que hace 40 años se disputaban Estados Unidos y la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas o URSS y que con ironía ganaba el alfajor.
El antimarketing, o el marketing sin marketing como dice Brand Hijak, es una de las claves del éxito de esta marca. Yendo en contra de lo que cualquier profesional del marketing y la comunicación diría, el Capitán del Espacio construyo su éxito, casi sin saberlo, a través de la teoría del marketing del deseo. No responder instantáneamente a la demanda, aumenta el deseo y ese deseo fortalece la demanda. Y eso es un poco lo que me pasa a mí. Lo mismo que pasaba con los alfajores Havana cuando solo se conseguían en Mar del Plata ahora pasa con el Capitán del Espacio. Su calidad de exclusividad los hace deseables. Por eso pido cada tanto a las personas que andan por la zona sur que me traigan cuando vengan al otro lado de la capital uno de esos. De sabor dulce de leche o chocolate (sus únicas dos versiones) da igual. Lo interesante no es el sabor sino el misterio. Como dicen sus fanáticos: Los alfajores Capitán del Espacio no son para cualquiera.

viernes, 15 de octubre de 2010

Garrapiñada de almendras

Tengo muchas ganas de escribir un post pero no se me ocurre nada. Entonces agarro la cuchara el tenedor, el cuchillo y empiezo a cocinar...

Ingredientes:
Almendras 400 gramos
Azucar 400 gramos
Agua 400 gramos


Procedimiento:
Poner todo junto en una olla, sarten, paila de cobre o lo que sea y llevar a fuego bajo.
Dejar hasta que el agua y el azucar se transformen en caramelo moviendo ocasionalmente con cuchara de madera.
Cuando evapore el agua retirar del fuego hasta que cristalize el caramelo.
Volver al fuego hasta que se forme la garrapiñada.












... despues de hacer esta mezcla, yo pensaba tirarme una siestita. Para estar por la noche pila pila, pila pila...



martes, 5 de octubre de 2010

Leer con moderación

Puedo contar con los dedos de mis manos (y los pies) la cantidad de libros completos que leí en mi vida. E incluyo en esta lista a aquellos que nos hacían leer en el colegio de la colección del Barco de Vapor y clásicos argentinos de Borges, Cortazar y Horacio Quiroga.
El hábito de la lectura, de gran pasión en mi familia, nunca estuvo en mi presente. Hasta que por fin, después de dar vueltas con libros biográficos del Che Guevara y Perón los últimos años, encontré mi nicho en el apasionante mundo de la lectura.
Como no podía ser de otra forma, los cuatro libros que llevo muy orgullosamente leídos este año, tienen que ver directamente con la gastronomía.

Sabores de la patria: De Victor Ego Ducrot quien recorre, en el año del bicentenario, los doscientos años de nuestro país a trabes de la cocina. Desde las ollas podridas de principios del siglo XIX hasta la cocina de hoy en día, pasando por supuesto por el alubión inmigratorio de comienzos del siglo XX que marcaran nuestra manera de comer al menos hasta la fecha.
Escribe sobre la tradición argentina de comer asado los domingos, las creaciones nacionales como el dulce de leche, el revuelto de gramajo y la salsa golf y hasta reivindica libros de recetas como La Cocina Ecléctica de Juana Manuela Gorriti en 1890 y el manual de recetas de la papa promulgado por la fundación evita a principio de los años 50.

El Barman Científico: Un libro de fácil lectura aunque trate temas tan complicados como la química y la física en las bebidas. Desde la hidromiel de los vikingos hasta el pajarito, bebida alcohólica casera producida en las cárceles argentinas. Explica los orígenes de las bebidas embriagantes mas comunes y antiguas, sus procesos de elaboración, las causas del mal amanecer de la resaca producidas por una ingesta excesiva de alcohol y hasta desmitifica con sustento experimental el mito del consumo de la sandia y el vino seguido de una muerte súbita. Incluso afirma que la combinación de estos productos es casi perfecta aunque confiesa un leve malestar estomacal pasadas algunas horas. La recomendación de Facundo Di Genovai, autor del libro, es leerlo con moderación.

Confesiones de un Chef: Sin duda el mejor de los cuatro. Anthony Bourdain, chef norteamericano, recorre su carrera profesional y pone en evidencia al publico el oscuro y recóndito mundo de los cocineros y las cocinas. No se priva de decir nada cuando cuenta lo que pasa tras la puerta de la cocina. Desde su acomodada vida familiar, con vacaciones en Francia y estudios en las mejores academias hasta su carrera laboral en restaurante repletos de anécdotas referidas al sexo, las drogas, el alcohol, las extensas jornadas laborales y el trabajo ilegal ideal para latinos provenientes de México, Ecuador y Republica Dominicana entre otros.
El autor anticipa en sus primeras páginas a todos sus colegas que pueden estar de acuerdo o no, gustarle o no sus confesiones pero seguro sabrán que no esta mintiendo. Es el primero de su autoria al cual le siguen otros títulos como Sucios Bocados, Viajes de un Chef y la Cocina de Les Halles que no leí aun pero pienso hacerlo.

Gastronomía & Co: La autora santafesina Graciela Audero, profesora de francés y licenciada en historia, recorre la gastronomía francesa, los orígenes y temas aislados referidos al arte culinario como la cocina molecular, las ostras, el queso y el pan. Como ella misma lo dice, este libro, compuesto en tres partes, no constituye una comida interminable sino que permite el picoteo de la lectura. Se puede comenzar por el postre y volver a la entrada después de haber comido el plato principal, según el apetito o el humor que se tenga.



Bonus Track: En un giro de 90 grados, intentando elevar el valor literario de mi lectura. Leo en este momento a Roberto Arlt y sus “Aguafuertes Porteñas”. Recopilación de notas del autor para el diario El Mundo – que aumenta su tirada y vende exclusivamente gracias a el – donde narra con humorismo, irreverencias y burlas sus asombros día a día de los rincones de la ciudad. A mi limitado entender, un Blogger en la década infame.

lunes, 4 de octubre de 2010

Recomendaciones europeas

Mis amigos (personales) Barto, Rodo y Walter parten de gira este fin de semana para Europa donde planean quedarse un par de semanas y visitar ciudades tales como Roma, Londres, Paris, Barcelona y Madrid.
Tuve la suerte de viajar para el viejo continente en tres oportunidades aunque recién la última (unos meses atrás) fue la más gastronomita de todas. Por eso, con algo de conocimiento, y desde una humilde posición, recomiendo mediante este post comidas, visitas, tips y experiencias gastronómicas a tener en cuenta en el viaje.
En Roma, sin lugar a dudas las pizzas, las pastas y los helados son los platos a degustar. Si bien estos mismos, gracias a la influencia italiana en la dieta argentina, son los que comemos a diario acá hay que prestar atención a las sutiles diferencias.
En Italia las pizzas se piden en forma individual. Según el lugar se puede pedir por porción o por unidad que viene en plato redondo y es solo para una persona. Suelen tener mas salsa, menos queso y la masa no siempre es buena. Ojo con las pastas que suelen ser porciones chicas ya que allá las comen como antipasto, es decir, antes del plato principal. Por supuesto que se sirven al dente y se comen solo con tenedor. Sin cuchillo ni cuchara.

El helado es muy bueno aunque no mucho mejor que el argentino. Lo venden por todos lados. La heladería Giolitti debe ser de las mejores ya que la cola daba vuelta la cuadra. Recomiendo el sabor nocciola.
Alrededor de las 11 de la mañana una visita obligada es ir a cualquier bar a tomar un café y ver como la gente entra, pide a los gritos y en menos de dos minutos consumió, pago y se fue. La película “Comer, Rezar y Amar” retrata esta escena a la perfección.
El macchiato es su versión del cortado argentino. Como su nombre lo dice es un café manchado con leche. Otra alternativa es el café latte (café con leche) o el latte macchiato (lagrima o leche manchada). Prestar especial atención a los malabares de los baristas (profesionales especializados en la elaboración del café) que acatan pedidos y expenden bebidas sin parar.
Nunca estuve en Londres pero seguro deberían comer fish and chips en cualquier chippie o chip shop. Son locales típicos ingleses que sirven pescado frito, generalmente bacalao o haddock, con papas fritas. Lo suelen envolver en papel y rociar con sal y vinagre listo para llevar.
Otra parada obligada, que no hace falta recomendar ya que seguro debe estar en su itinerario o al menos en sus mentes es ir a un típico pub (abreviación de public house) ingles, de lo posible un día de premier league y tomar cerveza tirada de tipo ale.
En Paris la tradicional y mundialmente prestigiosa cocina francesa estuvo económicamente fuera de mi alcance y probablemente fuera del suyo también. Una visita a bares típicos como Maxims y el Café de la Paix se completan con una foto en la puerta y chau, nos vemos.
Para los bolsillos flojos recomiendo clásicos sándwiches al estilo baguette, croques en sus versiones monsieur y madame y por sobre todas las cosas un crepe en cualquier creperie ya sea dulce o salado o los dos (uno seguido del otro). Pollo, queso y champiñones para empezar y un clásico crepe Nutella para terminar.
Las trufas, las ostras, el caviar y el paté de foie lo dejamos para cuando tengan 50 años y vuelvan, dios quiera, con sus mujeres.
Las boloungeires (clásicas panaderías francesas) valen una visita para apreciar los distintos tipos, colores, formas y tamaños de panes que bien pueden comprar y ensandwichar un día de pic-nic (los jardines de Versailles son ideales para eso) o tan solo comprar por menos de un euro un croissant o pain au chocolat para disimular su visita turística y no enojar al panadero.



En España, ya sea Madrid o Barcelona, salir de tapas es una comida que no puede faltar. Berberechos, boquerones, fuet, olivas, gambas, jamón serrano (crudo), pan tumaca, quesos y demás. Acompañar con Sangría (vino tinto con limón, naranja, azúcar, hielo y barndy), una clarita (cerveza con limonada) un tinto de verano (vino con gaseosa) o tan solo una cerveza (le pueden decir pinta o caña) de marca Mahou, San Miguel, Cruz Campo o Estrella Dham.
Otra clásica comida que no debe faltar es el gazpacho andaluz, la paella valenciana o su versión catalana, hecha con fideos, de nombre fideuá.
De todas formas, mi recomendación es un bocadillo o bocata de tortilla. Esto es, aunque no lo crean, medio pan baguette cortado a la mitad, frotado con medio tomate y llenado con tortilla española o como la conocemos nosotros, tortilla de papas. Una bomba, y como toda bomba, una delicia.

Las Ferias y Los Mercados: Atractivos turísticos que vale la pena visitar. En Europa cada pueblo o ciudad tiene el suyo. Nuestra versión Argentina es el Mercado del Progreso que solo conozco por tele, revistas e Internet.
En Roma, hay uno en Campo dei Fiori. Abre todas las mañanas hasta el mediodía. Venden desde flores, hasta pastas, especies y aceites pasando por frutas y verduras. En Londres el de Notting Hill es famoso. Es ese que se ve en la película y queda cerca del Cook Book Shop donde supongo irán a comprarme mi regalo.
En Barcelona el Mercat de La Boqueria queda sobre la rambla. Yo pasaba todos los días por la puerta y solo una vez di una vuelta rápida. Todavía me arrepiento. Existe por lo menos desde 1200 y quizá sea (según Revista elgourmet.com) el mercado mas sensual de Europa. Despliegue de mariscos y peces, aves, carnes de caza, embutidos, conservas frutas y hortalizas. Conviven pescaderías, carnicerías, verdulerías, charcuterías con puestos de chocolates, quesos, frutos secos, hierbas aromáticas, cereales o legumbres. “Este santuario del buen comer exige un par de días para ser descubierto” (Mariana Fusaro para Revista elgourmet.com)



En el Supermercado: Oportunidad única para comprar productos que acá en Argentina son insólitamente caros y que las políticas de @CFKArgentina con respecto a las importaciones no ayudan en nada. En tiempos de globalización parece mentira pero algunos productos de uso corriente y popular en Europa son casi inaccesibles en nuestro país.
Productos que allá se consiguen a veces por precios por debajo del euro acá son considerados gourmet, premium o artículos de lujo que se encuentran en las góndolas de importados y no bajan de los $ 30 argentinos. En España el Pimentón de la Vera, el azafrán y el fuet. En Italia las pastas Barrila y De Cecco y en Francia el agua Evian, las mostaza de Dijon y los quesos tipo Brie y Camembert.



Otros: No se asusten si la hospitalidad europea, sobre todo en bares y restaurantes, no es como la que estamos acostumbrados en el nuevo mundo. Serán probablemente victimas de malos tratos y malas caras. No tengan vergüenza en irse sin dejar propina. Nadie la espera.

Bonus Track: Para el resto de los mortales que quedan en Buenos Aires y están planeando una escapada por el fin de semana largo a Pinamar recomiendo, aunque ya lo sepan, paradas obligadas en el Mac Donalds de Chascomus y las media lunas del Atalaya. Vayan donde vayan traigan Havanas. Ya se que los venden acá también pero los de allá son mas ricos.