viernes, 30 de julio de 2010

Fe de errata

En el articulo "Matrimonio Gay" del día miércoles 21 de julio donde dice: ... " parece que las parrillas argentinas deberían agregar más opciones en sus menús" debí haber dicho " parece que las parrillas argentinas deberían agregar más opciones en sus cartas" ya que según leí mientras estudiaba para mi examen de "Servicios y Bebidas", Carta y Menú no son lo mismo.
La Carta es la enumeración de la propuesta gastronómica del restaurante. Incluye entradas, principales, postres, bebidas, etc. y en ella figuran la descripción y el precio de cada opción.
El Menú en cambió propone un plato (en ocasiones hay mas de una opción) acompañado por una bebida y hasta a veces entrada y postre a un precio fijo. Los más conocidos por nosotros son los que se ofrecen al medio día llamados "Ejecutivos", los preestablecidos que sirven en casamientos o los que encontramos para los niños como "Infantiles".

Así que si queremos hablar con propiedad, pidámosle al mozo cuando vayamos a comer que nos alcance la carta y no el menú.

jueves, 29 de julio de 2010

Ñoquis del 29

No está clara, al menos en Internet, la historia de esta tradición.
Algunos sitios se remontan al siglo VII donde en Asia Menor, un tal Pantaleon, luego canonizado, compartió la mesa con unos campesinos a los que les anticipo con éxito un año de pesca y cosecha prospera. Aquel episodio ocurrió un día 29 y comieron ñoquis. O algo parecido.
Otra historia cuenta que esta costumbre comienza en Italia en el siglo XVII, donde luego de perder la cosecha de trigo en un pueblo, el ingenio dio lugar a utilizar la papa (hasta entonces alimento de los animales) para crear una comida parecida al ñoqui. El resultado fue exitoso razón por la cual los pueblerinos resolvieron juntarse a festejar comiendo ñoquis todos los días 29 (día del Santo Patrono) para agradecer las buenas cosechas.
Así como estas hay muchas historias. Incluso algunas hablan de un posible origen en Argentina a raíz de Italianos que traían la costumbre de su país y se reunían ese día para celebrar y comer ñoquis. Otra historia habla de un grupo de periodistas gastronomitos que se juntaban los días 29 de cada mes y crearon “El Club del Ñoqui” luego que uno de ellos cocine esta comida en una de las reuniones.
Otra versión mucho menos profunda hace referencia a que en esa fecha las clases bajas acudían a esta comida (de materias primas económicas) por la falta de de dinero a fin de mes y colocaban un billete bajo el plato para empezar el que venía con mejores posibilidades económicas.
Ninguna de estas historias me termina de convencer aunque sean las que mas se repiten a lo largo y ancho de Internet.
La única realidad es que esta tradición esta muy instalada en los restaurantes de nuestros país que no solo venden mas cantidad de platos de ñoquis los días 29 sino que algunos los eligen como plato del día si bien ni siquiera los tienen en sus cartas. Muchas veces los publican en pizarras en la vereda y ante mi horror a menudo se ve escrito Gnocchi en vez de Ñoquis haciendonos creer que por haber escrito la palabra en italiano la comida va a estar mejor.
Por mi parte poco a poco estoy tratando de instalar esta costumbre en casa. Increiblemente se cumplio casi a rajatabla los últimos dos meses ya que en ambas oportunidades los hice pero lamentablemente nos olvidamos de poner el billete bajo el plato.
De todas formas los ñoquis de hoy estuvieron muy bien. En este caso resultaron ser un mix de calabaza, batata, papa y espinaca creando un interesante plato lleno de colores. Existen ñoquis también de zanahoria, sémola, soufflé, rellenos y ricota. Si bien no son los más clásicos sirven también, al menos para mi, a la hora de cumplir con la tradición el día 29.

Les dejo una receta fácil:
2 porciones:
0.400 kg de papa
0.125 kg de harina
Queso rallado a gusto
Sal, Pimienta y Nuez Moscada c/n
El proceso de elaboración es simple:
Hervir la papa a partir de agua fria con sal hasta que le claves un cuchillo y entre con facilidad.
Pelar y pisar la papa haciendo un puré. (Sin manteca y sin leche)
Condimentar con sal, pimienta y nuez moscada a gusto.
Incorporar la harina y el queso amasando hasta tener una masa lisa y pareja.
Estirar con la mano el bollo en forma de tira.
Cortar cuadrados de un centímetro de lado.
Dar forma con ñoquera o tenedor.
Hervir en agua hirviendo con sal hasta que suban.

Si siguen estos pasos les aseguro que el resultado va a ser muy bueno. Lastima tengamos que esperar 31 días mas para poder hacerlos. Chau ñoquis! Nos vemos en Agosto.

Bonus Track: En Argentina le decimos ñoqui a los empleados públicos que cobran sin trabajar ya que asisten al lugar de trabajo solo en fecha de cobro. Esta fecha coincide con el día 29.

La Panadería

En Martínez, camino de casa al Instituto Argentino de Gastronomía (IAG), paso siempre por una panadería que parece haberse quedado en el tiempo. Hace ya mas de una año y medio que todos los miércoles a la mañana paso por la puerta de este lugar y la verdad es que siempre me llamó la atención.
Finalmente ayer, frente a una ya insostenible curiosidad y la necesidad de llevar a casa algo para desayunar con Mamá y Papá que llegaban de viaje, frené con el auto, saque un par de fotos y entré.
La fachada del lugar bien podría ser el de una panadería en los años 40 o bien sino una clásica panadería de zona rural. Pero nada de esto es así. En pleno barrio de Martínez, en el año 2010, ahí está ella. Ajena a cualquier cambio, como si el tiempo se hubiera detenido décadas atrás, y creyendo que en la vorágine del siglo XXI no fuese necesario renovarse.
Adentro, todo combinaba con el afuera. Atiende una señora de anteojos y rulos, avanzada en edad y entrada en kilos, con un simpático delantal de flores y volados atado a lo que alguna vez debió haber sido una cintura. Se paraba con teléfono en mano y oreja detrás de un deteriorado mostrador con antigua balanza panadera y vieja caja registradora.
Hablaba por teléfono vaya uno a saber con quien pero nunca dejo de hacerlo. Probablemente lo hacía con “La Cuñada”, Bety, del nuevo corte de pelo que se hizo “La Chola” (Amiga de toda la vida) o tal vez de la hija de “La Vecina” Nilda, que habría quedado embarazada de desconocido muchacho.
Yo mientras; observaba el lugar y esperaba ser atendido.
Vendían todo lo que una panadería de barrio debe vender. Cremonas, Libritos, Cuernitos, Bizcochos, Galletas, Grisines, Flautitas, Felipes y Mignones. Además de Facturas, Pepas, Polvorones y algunos pocos productos de almacén como Yerba Mate y Gaseosas (de las clásicas y las desconocidas).
Elegí para llevar media docena de facturas (dos media lunas, dos tortitas negras y dos vigilantes con membrillo y pastelera). Pagué con $50, previamente asegurándome que contaran con el cambio suficiente ya que no quería que me miren con mala cara y/o pregunten: “¿Más chiquitito no tenès?”
“No! No tengo! Si no te hubiese pagado con mas chico!” (Habría sido mi respuesta)
Las facturas gracias a dios estaban muy bien. Por lo menos en La Panadería, eso si era del día.

martes, 27 de julio de 2010

Planeta PopCorn

Cada vez que vamos al cine con Dai a ella le gusta pedir esos baldes gigantes de pochoclos. Por supuesto, lejos de oponerme, la acompañado consumiendo gran porcentaje del mismo.
“Cuando éramos chicos, el cine era el reino indiscutido del maní con chocolate (que venia en una cajita amarilla) y los Sugus confitados. Con la llegada de las grandes cadenas, se impuso la costumbre norteamericana del balde gigante de pochoclo, y llegaron los nachos con queso, panchos y hasta pizzas, para horror de algunos espectadores, invadidos por la ola de aromas y ruidos de las butacas vecinas” (Revista Bacanal)
El pochoclo no es mas que granos de maíz (en Argentina al maíz le decimos Choclo) sometidos al calor hasta que estos exploten. Si bien hay muchas, la variedad mas conocida para hacerlos es la de pisingallo. La venden en cualquier supermercado y les asombraría lo fácil y barato que son de hacer.
Según Wikipedia la costumbre de comerlos en el cine comienza en Estados Unidos a principios del siglo XX. Con la llegada de los Hoyts, Showcase, etc. en los 90, esta costumbre, como muchas otras cosas, fue adoptada por nosotros también.
En Uruguay le dicen “pororó”, en Brazil “pipoca”, y en Mexico “palomitas de Maíz”. Los yankies lo llaman "popcorn" ya que “pop” es el ruido que hacen cuando explotan mientras se están cocinando y corn es el nombre del cereal con el que se elaboran en idioma ingles.
En Argentina por alguna razón le sacamos una P al Pop, y tradujimos corn en choclo. Por eso: Pochoclo

Acá va un video divertido. No se si es real. En Perros de la Calle (Programa de radio de Metro FM 95.1) lo trataron de hacer en vivo y no les salió. Yo por mi parte intenté con un solo celular y obviamente tampoco funcionó.